Shakiramiércoles, 25 de noviembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
Imágenes Praga
Praga es un lugar precioso, es la capital de Checoslovaquia y tiene un tipo de viviendas preciosas , también distinguidas por las demás por lo llamativas que son.
Las islas Mauricio
Las islas Mauricio están en África, en frente de Madagascar.
Aquí os mostramos algunas de las imágenes:

Siempre respetadas,
nunca maltratadas.
Marta Cepero Cervilla
Como habitualmente, los padres de Ariadna se estaban peleando por tonterías.
Ariadna, una niña muy paciente y constante de lo que pasa, estaba desesperada por ver como sus padres se peleaban. Todas las noches comenzaba a llorar de una forma desamparada, se acordaba de cuando sus padres se llevaban de maravilla, esos magníficos ratos en familia. Ariadna era muy lista, pero desgraciadamente bajó sus notas debido a las peleas de sus padres. Ella creía que la culpa de la pelea la tenían los dos, pero poco a poco se dio cuenta de que su padre pegaba a su madre.
Un día su madre decidió echar a Diego, el padre de Ariadna, pero la reacción de Diego fue una gran bofetada. Ariadna, derrumbada por el dolor se tiró al suelo fingiendo un desmayo para que sus padres se tranquilizaran. Vieron su desmayo, y su madre comenzó a chillar de preocupación por su hija. Al contrario, Diego seguía chillando y maltratando a la madre de Ariadna. El caso acabó solo. Diego, cogió la puerta y se fue. Su madre, llena de valentía dijo a Diego: “No vuelvas nunca mas”.
Ariadna abrazó a su madre muy feliz, pero por otra parte comenzó a llorar porque su padre se había ido.
Elena, la madre de Ariadna, la consoló y al cabo de un rato consiguió calmarla.
Eran las diez de la noche y Ariadna se metió en la cama para dormirse. Le dio las buenas noches a su madre y se acostó sin cenar siquiera.
Comenzó a pensar en su padre y en que a lo mejor ya no lo vería más. Al rato se durmió pacíficamente.
Su padre llamó a las dos y media de la madrugada y Ariadna fue corriendo a cogerlo. Contestó:
¿Quién es?
Su padre: Soy yo, tu padre.
Ariadna: Papá ya te echaba de menos.
Su padre: Yo a ti también.
Ariadna: No tendrías que haberte ido, te podrías haber quedado si no le pegaras a mamá. Le tendrías que haber pedido perdón.
Su padre: Ella me ha echado, es muy mala y por ese motivo le pego.
Ariadna: Bueno adiós es muy tarde, y que sepas que mamá no es mala, no me comerás el coco.
Ariadna dejó la conversación y se fue a dormir.
Al día siguiente contó todo lo pasado a su madre y ella dijo que no hiciera caso a su padre.
Ariadna era muy lista y no dejó que su padre le comiera el coco, así que las dos fueron muy felices solas, sin maltrato ninguno.
FiN
nunca maltratadas.
Marta Cepero Cervilla
Como habitualmente, los padres de Ariadna se estaban peleando por tonterías.
Ariadna, una niña muy paciente y constante de lo que pasa, estaba desesperada por ver como sus padres se peleaban. Todas las noches comenzaba a llorar de una forma desamparada, se acordaba de cuando sus padres se llevaban de maravilla, esos magníficos ratos en familia. Ariadna era muy lista, pero desgraciadamente bajó sus notas debido a las peleas de sus padres. Ella creía que la culpa de la pelea la tenían los dos, pero poco a poco se dio cuenta de que su padre pegaba a su madre.
Un día su madre decidió echar a Diego, el padre de Ariadna, pero la reacción de Diego fue una gran bofetada. Ariadna, derrumbada por el dolor se tiró al suelo fingiendo un desmayo para que sus padres se tranquilizaran. Vieron su desmayo, y su madre comenzó a chillar de preocupación por su hija. Al contrario, Diego seguía chillando y maltratando a la madre de Ariadna. El caso acabó solo. Diego, cogió la puerta y se fue. Su madre, llena de valentía dijo a Diego: “No vuelvas nunca mas”.
Ariadna abrazó a su madre muy feliz, pero por otra parte comenzó a llorar porque su padre se había ido.
Elena, la madre de Ariadna, la consoló y al cabo de un rato consiguió calmarla.
Eran las diez de la noche y Ariadna se metió en la cama para dormirse. Le dio las buenas noches a su madre y se acostó sin cenar siquiera.
Comenzó a pensar en su padre y en que a lo mejor ya no lo vería más. Al rato se durmió pacíficamente.
Su padre llamó a las dos y media de la madrugada y Ariadna fue corriendo a cogerlo. Contestó:
¿Quién es?
Su padre: Soy yo, tu padre.
Ariadna: Papá ya te echaba de menos.
Su padre: Yo a ti también.
Ariadna: No tendrías que haberte ido, te podrías haber quedado si no le pegaras a mamá. Le tendrías que haber pedido perdón.
Su padre: Ella me ha echado, es muy mala y por ese motivo le pego.
Ariadna: Bueno adiós es muy tarde, y que sepas que mamá no es mala, no me comerás el coco.
Ariadna dejó la conversación y se fue a dormir.
Al día siguiente contó todo lo pasado a su madre y ella dijo que no hiciera caso a su padre.
Ariadna era muy lista y no dejó que su padre le comiera el coco, así que las dos fueron muy felices solas, sin maltrato ninguno.
FiN
Redacciones hechas por nosotras
El día que me propuse convertirme en un famoso escritor.
Marta Cepero
Y ahí estaba ella, una vez más, dándole la lata a su madre, porque no quería ir al conservatorio.
Su madre tenía que vestir a Jenny como habitualmente, debido a que Jenny no era muy
Independiente.
Cuando terminó de vestirse, su madre le hizo el moño y se fue con su padre en el coche al conservatorio.
A Jenny le gustaba tanto leer, que incluso cuando estaba en el aula bailando, estaba pensando en que libro iba a leer. Su profesor le preguntó: ¿Qué posición es esta?, y ella contestó: ¡Sí!. No se había enterado de nada.
Jenny salió disparada del conservatorio para leer un libro. Cuando llegó a su casa pensó: ¿porqué no escribo yo mi propio libro?. Tuvo una gran idea, decidió escribir su primer libro de fantasía.
En la historia aparecían luciérnagas, nomos, hadas y muchos otros seres fantásticos.
Durante el tiempo que Jenny estuvo escribiendo, dejó de ver sus dibujos favoritos. Sus amigas la llamaban para salir a la calle, y no salía porque estaba muy ocupada, concentrada haciendo su novela.
Con el tiempo, Jenny fue escribiendo más páginas y la novela fue tomando forma. Al menos quería escribir cien páginas y ya había hecho noventa.
Cuando Jenny estaba en el colegio, su madre leía la historia.
Al fin Jenny terminó la historia, escribió ciento diez páginas. Estaba muy satisfecha.
Le preguntó a su madre: ¿ Qué te parece si publico la novela en la editorial Everest?. “ Claro cariño, podemos intentarlo”, respondió su madre orgullosa.
Jenny y su madre fueron a hablar con los de la editorial Everest, y le enseñaron la novela. La leyeron y dijeron: ¡Es magnífica!.
¡Que bien mama!, dijo Jenny muy contenta.
Publicaron la novela y se vendió mucho.
Jenny fue la mejor escritora de aquellos entonces.
F I N
Marta Cepero
Y ahí estaba ella, una vez más, dándole la lata a su madre, porque no quería ir al conservatorio.
Su madre tenía que vestir a Jenny como habitualmente, debido a que Jenny no era muy
Independiente.
Cuando terminó de vestirse, su madre le hizo el moño y se fue con su padre en el coche al conservatorio.
A Jenny le gustaba tanto leer, que incluso cuando estaba en el aula bailando, estaba pensando en que libro iba a leer. Su profesor le preguntó: ¿Qué posición es esta?, y ella contestó: ¡Sí!. No se había enterado de nada.
Jenny salió disparada del conservatorio para leer un libro. Cuando llegó a su casa pensó: ¿porqué no escribo yo mi propio libro?. Tuvo una gran idea, decidió escribir su primer libro de fantasía.
En la historia aparecían luciérnagas, nomos, hadas y muchos otros seres fantásticos.
Durante el tiempo que Jenny estuvo escribiendo, dejó de ver sus dibujos favoritos. Sus amigas la llamaban para salir a la calle, y no salía porque estaba muy ocupada, concentrada haciendo su novela.
Con el tiempo, Jenny fue escribiendo más páginas y la novela fue tomando forma. Al menos quería escribir cien páginas y ya había hecho noventa.
Cuando Jenny estaba en el colegio, su madre leía la historia.
Al fin Jenny terminó la historia, escribió ciento diez páginas. Estaba muy satisfecha.
Le preguntó a su madre: ¿ Qué te parece si publico la novela en la editorial Everest?. “ Claro cariño, podemos intentarlo”, respondió su madre orgullosa.
Jenny y su madre fueron a hablar con los de la editorial Everest, y le enseñaron la novela. La leyeron y dijeron: ¡Es magnífica!.
¡Que bien mama!, dijo Jenny muy contenta.
Publicaron la novela y se vendió mucho.
Jenny fue la mejor escritora de aquellos entonces.
F I N
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